Conocerse a sí mismo: La clave de todo emprendedor exitoso

Por Javier Ríos Tyler, Investigador Docente. EUCMA Estudios Unicistas en Ciencias de Management, miembro de ASEA.

En la cultura emprendedora, los éxitos y grandes logros acompañan a aquellas personas que se conocen a sí mismas, aceptando, aplicando y valorando sus fortalezas, destrezas, talentos y competencias laborales y personales.

En general las personas creen saber para qué son buenas y competentes, pero cuando se les pregunta sobre ello, no logran definir con claridad sus fortalezas y debilidades. Ello se debe a que no suelen ejercitar una observación profunda y genuina de sus fines, propósitos y competencias.

En este artículo abordamos las fortalezas, dado que ellas son la clave del desarrollo emprendedor.

Toda persona emprendedora es una singularidad unívoca y universal. Cada individuo que emprende es poseedor de fortalezas y capacidades propias que conforman su cosmovisión, su modo de ser y hacer, que convergen hacia un propósito superior.

Estos 10 principios orientadores para abordar las competencias y talentos profesionales son extraídos de trabajos de investigación académica realizados en EUCMA para los programas de Mentoring Ontológicomentoría a emprendedores:

1. Logra resultados de excelencia haciendo aquello que ama hacer y para lo que es competente.

2. Conoce, acepta y aplica sus principales fortalezas, talentos y competencias.

3. Conoce, asume y cumple su rol clave en cada etapa o fase del emprendimiento.

4. Comprende y expresa con claridad cuál es su aporte significativo de valor.

5. Perfecciona sus competencias y talentos con estudio, entrenamiento y aprendizaje.

6. Sabe que emprender es cambiar las reglas; generando innovaciones disruptivas.

7. Es leal a sus valores esenciales sosteniéndolos en el devenir del tiempo.

8. Sabe escuchar y conversar; posee reales competencias de escucha generativa.

9. Explora, descubre, aplica y explica su potencial intelectual y emocional de emprender.

10. Define, asume y comunica con claridad cuál es su propósito emprendedor.

Los 10 principios mencionados remiten a Cinco Preguntas clave:

1. ¿Cuáles son mis Talentos, fortalezas y competencias?

2. ¿Cuál es mi Aporte significativo de valor?

3. ¿Cómo es mi modo de Aprender?

4. ¿Cuáles son mis Valores, cultura y cosmovisión?

5. ¿Cuál es mi Propósito emprendedor?

El desafío reside entonces en formularse las 5 preguntas clave y construir respuestas sinceras, genuinas y objetivas. El fin es conocerse a sí mismo como persona con perfil emprendedor.

1. ¿CUÁLES SON MIS TALENTOS, FORTALEZAS Y COMPETENCIAS?

El objeto de este interrogante es conocer cuáles son los conocimientos y saberes clave que se necesitan para potenciar el talento y explotar las fortalezas al momento de emprender. Pocas personas saben explicar cómo consiguen hacer las cosas. ¿Cómo hago lo que hago? es un interrogante primordial que uno debe formularse, pues el modo de hacer y obrar está en función de las competencias y talentos de la persona entrepreneur. Autoconocerse pareciera obvio, pero en rigor es una premisa elemental a la cual se le presta escasa, cuando no nula, atención.

Preguntar a otros ¿Cómo lo estoy haciendo? es un procedimiento sugerido. La retroalimentación positiva o feedback, ejercido por colaboradores, asesores o colegas, permite detectar fortalezas reales y potenciales toda vez que el emprendedor formula decisiones y obtiene resultados. Las devoluciones sirven de base para un análisis objetivo, indican en que área se es competente y en cual se requiere nuevos aprendizajes. Lo cierto es que los espíritus emprendedores logran resultados de excelencia obrando con conocimiento cierto, haciendo aquello que aman hacer y para lo que son competentes.

2. ¿CUÁL ES MI APORTE SIGNIFICATIVO DE VALOR?

El concepto de Aporte significativo de valor es la contribución real, concreta y mensurable que la persona realiza; se refleja en la creación de riqueza del emprendimiento como un todo sustentable. Aportar valor es comprender el rol o papel que se necesita cumplir en cada una de las fases del emprendimiento. El emprendedor comprende y acepta que no trabaja para sí mismo sino para los otros colaboradores del proyecto. Lo más relevante de cada persona es hacer que el trabajo del otro resulte productivo y se luzca. En ello consiste el aportar valor.

Se requiere entonces tener claro cuál es el rol o papel individual a cumplir. El rol se define como el conjunto de funciones, responsabilidades y expectativas que debe cumplimentar una persona, en un determinado contexto, espacio y marco temporal.

Como persona fundadora o integrante de un emprendimiento, uno se debe preguntar: ¿En qué rol, posición o función produzco resultados superiores?, ¿Me siento a gusto liderando un proyecto o prefiero delegar las funciones en un equipo de colaboradores?, ¿Soy una persona con visión generalista?- dado que disfruto con el hecho de tener que resolver cuestiones de diversa naturaleza en mi trabajo. O bien ¿Despliego la visión propia de especialista?- conforme mi apreciable experiencia en una disciplina en particular. ¿Me agrada tomar decisiones o prefiero asesorar a quienes deben tomarlas y aplicarlas? — sabiendo que tomar una decisión no es lo mismo que poner en práctica lo decidido. Estos y otros interrogantes nos ayudarán a visualizar con claridad cuál es el rol en que mejor nos desempeñamos. En síntesis: Saber cumplir los roles asignados es entender el modo en que cada persona agrega valor significativo al emprendimiento.

3. ¿CÓMO ES MI MODO DE APRENDER?

El desafío de todo emprender es nadar contra las corrientes, generando aprendizajes disruptivos; cambiar las reglas es la premisa. Surge aquí la pregunta clave: ¿Cómo aprendo lo que aprendo?.

Hay quienes aprenden por Absorción, recibiendo los conocimientos de modo pasivo. Las personas pragmáticas lo hacen por Aplicación; es aprender en la acción; Quienes aprenden por Reflexión analizan los saberes para convertirlos en conocimientos adquiridos. Observación e Investigación resultan ser otros modos válidos de aprender, observando en profundidad lo que se hace y así lograr nuevos saberes. ¿Cuál es entonces mi mejor modo de aprender?.

Mención especial merece la competencia de la Escucha; es una de las capacidades esenciales para emprender con éxito. Se vincula de modo directo con la instrucción y el aprendizaje en la comunicación con las demás personas. Quien sabe escuchar, sabe aprender; quien sabe hacer hablar, sabe instruirse. Escuchar supone aceptar la existencia de un otro en la comunicación; es un acto inclusivo. Quien emprende comprende entonces que escuchar es el acto más humano, al tiempo que humanizante de toda persona.

4. ¿CUÁLES SON MIS VALORES, CULTURA Y COSMOVISIÓN?

En la cultura entrepreneur e intrapreneur el sistema de valores es la piedra angular de todo proyecto o Start Up. Las preguntas que necesitamos respondernos son: ¿Cuáles son mis Valores centrales?, ¿Cuáles son mis valores que me definen como persona emprendedora?, ¿Cómo es la valoración y estima personal que poseo de mí mismo?, ¿Como es el mundo según mis valores?.

Nuestra cultura entrepreneur se identifica con valores sustanciales. El Aprendizaje continuo es el valor distintivo; emprender es aprender en el tiempo. La Colaboratividad se destaca como valoración; el trabajo colaborativo en equipo generan resultados extraordinarios. La Sustentabilidad surge como valor clave; los emprendimientos deben lograr un triple impacto: económico, social y ambiental. En el plano individual emprendedor, los valores de Familia y Trabajo conforman la dimensión del bienestar personal y el progreso profesional. Esta breve escala de valores forma parte del colectivo y ecosistema emprendedor en Argentina.

El Management antropológico nos indica que los valores expresan lo que una persona es; los valores son inmutables; lo que cambian son las estrategias a fin de preservar lo que el emprendedor es en su sí mismo. Sintetizando: Quienes emprenden necesitan “culturar” sus emprendimientos. Culturar significa perfeccionar talentos, fortalezas, destrezas y competencias clave a través del estudio, reflexión, implementación y aprendizaje continuo en el tiempo.

5. ¿CUÁL ES MI PROPÓSITO EMPRENDEDOR?

El propósito de emprender refiere a la búsqueda innata de bienestar y realización personal. El concepto de Propósito se entiende como el ánimo y la intención de hacer o consagrarse para el fin al que una persona se destina. El ánimo es deseante; la intención es voluntariosa. Se desprende de ello que el deseo sumado a la voluntad configura todo propósito emprendedor y humano. El propósito le infunde energía a la gente, inspirándola a trabajar con un espíritu de equipo; trasciende al emprendedor como fundador de la idea y se extiende a los grupos de interés, sean empleados, clientes, aliados, colegas, accionistas, inversores y comunidad.

Saber con certeza qué te apasiona en la vida; qué es aquello que haces mejor y diferente a los demás, habrá de convertirse en tu huella personal. La pasión es esa afición vehemente que uno siente hacia un hacer, una idea, un proyecto, objeto o sujeto. El espíritu emprendedor no es otra cosa que el espíritu del hacer impulsado por nuestras pasiones. La experiencia enseña que la pasión manda. La mente enfocada en aquello que se hace con amorosa preferencia, genera estados de concentración, disfrute y placer y nos ayuda a lograr resultados extraordinarios.

A modo de epílogo:

▪ Todo emprendimiento tiene un fin; es creado y existe para lograr un propósito explícito que debe satisfacer en principio a sus fundadores y luego a los públicos de interés. El propósito le concede existencia, significación y sentido al emprendimiento.

▪ Las competencias y talentos se perfeccionan en el tiempo en razón de estudio, instrucción, entrenamiento y aprendizaje. En el mundo emprendedor no hay competencias perfectas, pues toda perfección es un estancamiento. Es entonces que nuestros dones y talentos no habrán de ser perfectos, sino perfectibles.

▪ Los emprendedores logran resultados exitosos obrando a partir de conocimiento cierto, haciendo lo que aman hacer y para lo que son competentes. Es así como generan riqueza y valor. La riqueza es generada como conocimiento. Conocerse a sí mismo y a los demás colaboradores es la clave esencial de todo emprendimiento de excelencia en el ecosistema emprendedor.

Asociación de Emprendedores de Argentina. Sumate gratis a una asociación por y para emprendedores 👉 www.asea.org.ar

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